Qué son Las Comisiones en el Congreso

Son grupos de legisladores a quienes se les delega el trabajo preparatorio que se necesita para que el pleno de la legislatura decida si una iniciativa se aprueba. El trabajo de las comisiones es muy importante porque el resto de la legislatura depende de ellas para conocer a fondo el contenido y las implicaciones de las iniciativas. No obstante, la técnica legislativa deja mucho qué desear.

 

Las Comisiones son posiciones en el Congreso que manejan discrecionalmente los coordinadores parlamentarios, algunas ocasiones de común acuerdo con las cúpulas de los Partidos. Estar en ella o presidirlas, implica para el legislador una mayor remuneración, manejo de presupuesto, posiciones de trabajo como asesores, secretarias, autos, choferes, ayudantes y otras cosas más. El presupuesto en México para el trabajo parlamentario es ínfimo comparado con el que obtienen los legisladores en Estados Unidos: un millón de dólares para contratar a los expertos en la materia. La falta de profesionalización o servicio de carrera de las secretarías técnicas, es un obstáculo más para un desempeño más efuiciente.

El reglamento interno del Congreso establece que las iniciativas sometidas a la consideración de las cámaras deben ser enviadas a la comisión de dictamen legislativo correspondiente para su estudio y análisis, antes del debate y la votación en el pleno. Este trámite legislativo sólo puede omitirse en casos excepcionales, cuando en el pleno una mayoría de dos tercios o más considera que la iniciativa es de “obvia y urgente resolución”.

Las comisiones de dictamen legislativo tienen la autoridad para recopilar la información necesaria mediante comparecencias de funcionarios de la administración federal e investigaciones realizadas por ellas mismas. Tienen el poder de hacer todo tipo de modificaciones a las iniciativas. De hecho, lo que se discute y vota en el pleno no es la iniciativa que originalmente se introdujo sino el dictamen presentado por la comisión.

Las diferencias en el sistema de comisiones tienen que ver con las facultades exclusivas de cada cámara. Por ejemplo, no existe en el Senado el equivalente a la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública de la Cámara de Diputados. Sin embargo, el Senado posee seis comisiones de relaciones exteriores debido a sus facultades especiales en materia de política exterior.

Otra práctica común tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado es el desempeño simultáneo de cargos en varias comisiones. De acuerdo con la Ley Orgánica del Congreso los diputados sólo pueden participar en un máximo de tres comisiones. Casi todos los diputados tienen un lugar en tantas comisiones como les es permitido. Para los senadores la ley orgánica no establece límites al número de comisiones al que pueden pertenecer. En la práctica, los senadores pueden llegar a servir en seis o siete comisiones al mismo tiempo. La participación simultánea en varias comisiones, sin embargo, dispersa los intereses de los legisladores y limita el nivel de especialización de sus integrantes.

Un aspecto central para entender el funcionamiento de las comisiones de dictamen legislativo es su relación con los Grupos Parlamentarios de los partidos políticos.

En primer lugar, en las comisiones legislativas se reproduce la fuerza relativa de cada partido político. Hay una regla de proporcionalidad que rige la composición de las comisiones en ambas cámaras del Congreso, mediante la cual todos los Grupos Parlamentarios tienen derecho a un porcentaje de lugares en cada comisión, semejante al porcentaje de escaños.

Una segunda razón por la que el vínculo entre los Grupos Parlamentarios y las comisiones es tan importante tiene que ver con el proceso de asignación de los legisladores a las comisiones. Este proceso está coordinado por los dirigentes de los Grupos Parlamentarios, quienes finalmente deciden a qué comisiones va cada legislador. Además, los coordinadores de los Grupos Parlamentarios pueden hacer cambios entre los integrantes de una comisión que pertenecen a su partido. En consecuencia, la actuación de los legisladores en comisiones está sometida a un fuerte control de parte de los partidos políticos.

Finalmente, la no reelección legislativa constituye una de las restricciones más importantes para la especialización y la acumulación de experiencia en las comisiones. No es posible que los legisladores se especialicen en un área de política en particular, si antes no se especializan en ser legisladores. En ausencia de legisladores profesionales, las legislaturas difícilmente pueden desarrollar la capacidad para legislar y controlar al ejecutivo en materias técnicamente complejas.

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