ESTACION SAN LÁZARO

POR RAFAEL CARDONA

Federal asesino “La información se guarda celosamente y las operaciones conjuntas son casi desconocidas. La corrupción oficial es generalizada (...). Los porcentajes de acusación de delitos son tristes: el 2% de los detenidos son llevados a juicio, sólo el 2% de los detenidos en Ciudad Juárez han sido responsabilizados de un crimen”.

Como si se tratara de confirmar las apreciaciones de Carlos Pascual, el embajador de Estados Unidos, y de paso certificar la validez absoluta de su diagnóstico en torno del herradero institucional de los grupos policiacos y castrenses superpuestos en la mengambrea de la guerra contra la delincuencia, un policía federal asesina a un agente de seguridad del alcalde juarense, Héctor Murguía. Como sabemos, el embajador Pascual opinó sobre la lucha mexicana en términos de crudeza y severidad, tal y como se ha divulgado en las ya célebres filtraciones del señor Assange

 

Al menos eso creen algunos, como los aspirantes a la candidatura en el estado de Hid “...Las instituciones de seguridad de México —opina la embajada americana— están a menudo presas de una competencia de suma cero, en la que un éxito de un organismo se ve como el fracaso del otro.

“La información se guarda celosamente y las operaciones conjuntas son casi desconocidas. La corrupción oficial es generalizada (...). Los porcentajes de acusación de delitos son tristes: el 2% de los detenidos son llevados a juicio, sólo el 2% de los detenidos en Ciudad Juárez han sido responsabilizados de un crimen”.

Quién sabe si el asesinato de Jorge Humberto Muñoz Pérez vaya a formar parte del 98 por ciento de los casos impunes; pero el hecho es evidente: la Policía Federal Preventiva anda a tontas y a locas.

“Mi escolta —ha dicho el presidente municipal—, en compañía de otro guardia de seguridad, se identificó, levantó las manos y recibió un tiro en la cabeza... les reclamé (a los federales) y sólo recibí insultos y hasta mentadas de madre. Si eso hicieron con el alcalde de Ciudad Juárez, ¿qué pasará con la ciudadanía humilde de Ciudad Juárez?”.

Obviamente, los voceros de la PFP han dicho todo lo contrario; ellos actuaron por una denuncia anónima (como se le llama a los soplones); exigieron a los hombres armados y vestidos de civil una pronta identificación; no obedecieron, los amagaron; los encararon; se pusieron al brinco, pues.

Pero el hecho es un hombre asesinado con los brazos en alto.

 

 

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